EN TIEMPOS DE CUARENTENA, CARRIÓN OFRECE RECOMENDACIONES PARA CONGELAR Y DESCONGELAR ALIMENTOS SIN QUE PIERDAN SUS ATRIBUTOS

En tiempos de cuarentena, quienes tienen la posibilidad de adquirir alimentos para varios días y evitar salir de casa, se enfrentan al reto de conservar los alimentos durante más tiempo que el acostumbrado. Por ello, nuestra docente Leslye Carnero, de la carrera técnica profesional de Nutrición y Dietética, nos ofrece recomendaciones para realizar este proceso sin que los alimentos pierdan sus atributos nutritivos y de presentación.

Según refiere la especialista, la congelación es importante y beneficiosa, sin embargo, no respetar las normas correctas, tanto a la hora de congelar como al descongelar los alimentos puede ocasionar un riesgo alimentario.

Para congelar carnes y pollos indica que la manera correcta es utilizar film o bolsas herméticas en porciones de 200 a 250 gramos. De esta manera evitamos la desecación o que la carne se queme por el frio y al descongelarlas utilizaremos solo lo que vamos a consumir. Aunque la temperatura ideal es -18 °C, las congeladores caseras registran hasta -5 °C, permitiendo que la carne se congele sin perder sus jugos y proteínas y tampoco cambie su sabor ni olor. Si la carne no tiene mucha grasa puede conservarse entre 6 y 12 meses, pero si tiene más grasa, como las chuletas de cerdo, duran de 3 a 6 meses.

Su descongelación debe ser de forma natural. Por ello, si queremos consumir alguna debemos sacarlas con anticipación de la zona de congelación. En la noche, antes de dormir, podemos colocar las porciones seleccionadas en otra parte del refrigerador, por ningún motivo debe descongelarse exponiéndolas al medio ambiente o en el microondas, ya que se estropearán la textura y el sabor.

En el caso de la verduras, es mejor lavarlas, trozarlas y sumergirlas brevemente en agua caliente, antes de llevarlas al congelador. Esto sirve para la zanahoria, el brócoli y el choclo. En el caso de la vainita, la cebolla, las habas y el ajo, pueden guardarse directam en empaques que no contengan aire. Se pueden congelar aquellas que no tenga mucha agua. No deben someterse a este proceso aquelals lque poseen hojs co moa la leguhca, la espinaca y la corl porque pierden sus nutrientes.

 Para consumirlas, lo ideal es no descongelarlas, sino usarlas directamente en las comidas que vamos a cocinar, pues así mantienen sus propiedades nutritivas. Si las verduras ya fueron descongeladas no deben volver a congelarse en ningún caso, por lo que se recomienda separarlas en porciones para optimar la duración.

En caso de congelar las frutas, las pequeñas –como el arándano, el aguaymanto y las uvas– deben lavarse, escurrirse y empacarse en pequeñas bolsas herméticas. El plátano, la lúcuma, la chirimoya y la guanábana se conservan mejor si los convertimos en puré, al cual se le agrega dos gotas de zumo de limón y se coloca en un recipiente cerrado. En el caso de la piña, la papaya, el mango y el durazno, lo mejor es trozarlos y empacarlos sin aire.

Para descongelarlas, si las frutas están enteras o trozadas, lo mejor es sacarlas del congelador y colocarlas en una zona menos fría dentro de la refrigeradora durante 24 horas. Si se requiere descongelar los purés, lo mejores es hacerlo en baño maría, en temperatura para que sea un proceso lento.

La especialista señala al congelar los alimentos no se destruyen los microorganismos, solo los inactivamos por breve tiempo el crecimiento bacteriano, por lo que la manipulación, la limpieza e higiene son vitales para conservamos lo mejor posible.

Cabe señalar que estas recomendaciones ofrecidas por la docente a la comunidad Carrión fueron compartidas y difundidas por diversos medios de comunicación nacionales.

Foto de RPP que ilustra la nota reseñada en su página web. 

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